
No obstante, la situación obliga a medio plazo a una revisión del contrato de Koundé, cuya cláusula es de 80 millones de euros. El francés llegó con una ficha baja para lo que se cobra en el Sevilla, muy lejos, por ejemplo, de la de algunos descartes fichados en su día por Arias o Caparrós. Tanto el comportamiento de Koundé como el interés que ha despertado y despertará en los clubes grandes obligará a una gestión que irá por la habitual doble vía de subirle los emolumentos y algo más la cláusula, aunque ésta ya es potente.
El Sevilla está contentísimo con el comportamiento de Koundé. Si bien el jugador no ha hecho más que cumplir con su obligación -es decir, rendir en la entidad con la que firmó hasta 2024- en estas situaciones también hay experiencia de casos en los que los jugadores se ponen en rebeldía o casi. Y ahí empieza a estar vendido el club. Sin embargo, Koundé ha arrimado el hombro para hacer cada día mejor al Sevilla sin presionar lo más mínimo para salir. Es una gestión que no corre prisa, que por supuesto habrá que estudiarla, pues en tiempos de crisis cualquier incremento del gasto cuesta, pero que cae por su propio peso. La conexión con el agente del jugador es buena y ello también ayuda a que las partes se sienten, dialoguen y coloquen al jugador en un límite salarial más acorde. Ahora mismo está bastante atrás. Lejos del primer escalón y casi que ni siquiera en el segundo.
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