
El Sevilla trata de conseguir con la palabra lo que no puede pagar con
dinero. Su principal estrategia negociadora consiste en llamar y
explicar un proyecto en el que promete al jugador ser parte importante.
La táctica ya funcionó con Diego López y también ha surtido su efecto
con Alberto Botía, líder de la zaga de un Sporting que necesita
desprenderse de él tras descender.
El Sevilla ya le tanteó en los primeros meses de 2012, cuando el jugador
aspiraba a jugar en un equipo de Champions. Pasados los meses, la mejor
oferta que manejaba era la del Villarreal, equipo que tenía cerrada una
operación que se fue al traste con el descenso amarillo.
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